Baja de Hermanos
Con todo nuestro pesar, pero sintiéndonos obligados a dar testimonio de su pertenencia a la Hermandad, hacemos una mención especial por los hermanos fallecidos en este año y pedimos a nuestros Titulares los tengan en su Reino disfrutando de su presencia, son los hermanos que a continuación relacionamos:
Francisco Aguilar Hidalgo
Carmen Atenciano Molejón
Carmen González Fernández
Mª José González Fuentes
Manuel Rojas Martínez
Los que somos y nos creemos cristianos, pensamos que la vida presente es solamente de paso hacia la vida plena en presencia del Señor. Tras la ruptura de nuestros lazos materiales ascenderemos por la Escalera de Jacob, siguiendo la luz que desprende la mirada dulce del Señor de la Salud, e iremos siempre de la mano de su Madre, que en San Gil llamamos de los Dolores.
Desde estas líneas queremos manifestar nuestro pesar a todos sus familiares, y al mismo tiempo nuestro agradecimiento y cariño por la labor que desarrollaron a lo largo de los años que los tuvimos como activos en nuestra Hermandad, por ellos seguiremos rezando para que ya puedan estar gozando de la presencia de Nuestro Señor y de su Bendita Madre.
Asimismo, pedimos por todos los hermanos difuntos de la Hermandad, para que en compañía del Señor y su Madre, estén disfrutando de su presencia y gozando del cielo, en esa tierra nueva y en esos horizontes infinitos de la Misericordia de Dios.
ORACIÓN
Por mí:
Por mí y todos mis compañeros.
Por los que vienen al mundo
y por los que se fueron.
Por los que a mi lado pasan
y padecen en silencio.
Por los que corren al viento
y por los que están enfermos
-que se curen pronto
por favor, por favor, te ruego-
Por el amigo que espera
y el enemigo que encuentro.
Por aquellos que no rezan;
por los que ya no rezo.
Por esta vida maldita
Que a veces muerde como un perro;
también por esta alegría
que se queda entre los dedos.
Por el aire que respiro
por el mundo que no entiendo.
Porque a veces el corazón
se me hace menudo y pequeño
Porque me faltan días
para hacer lo que deseo;
porque ya nada importa
cuando se pierde el miedo.
Porque tú vas conmigo
si te traigo a mi recuerdo.
Porque ya no estoy solo
cuando se que te tengo.
Por los tuyos y los míos;
sí, i por el mundo entero!
Porque nada se te escapa
cuando yo, como hoy, me pierdo
-¿es posible que aún me ames
como en mi día primero?
-Porque no te doy asco, lo sé;
si pudieras, me arrullarías
-ya verás, ya veré, ¡al tiempol-
¿Podría pedirte algo más?
Es que... no me atrevo;
"Ama a tu enemigos", dijo tu Hijo
hace tiempo.
Amar, amar...no puedo; sólo esta coronilla entrego.
Espero que tú me escuches
Y les des lo mejor; "el cielo"





