Hermandad de San Gil de Écija

Bienvenida a nuestro nuevo pastor

Se trata de D. Pablo Colón Perales. Sacerdote diocesano, joven, y como está de moda ahora decir, sobradamente preparado. Es de estas personas, con las que sientes afinidad y simpatía desde el principio. Sin dobleces. Quiere claridad en su trato, claridad en los asuntos que nos conciernan a ambos y transparencia en nuestras relaciones. Algo lógico y además deseable en estos tiempos.

Desde hace muchos años, hemos oído en San Gil mucho a cuenta de los sacerdotes que hemos tenido. Que sí no comprendían nuestro pensamiento y sentir; que como no eran de aquí les era difícil llegar a complementarnos; que solían tener mucha edad; que si por los signos de sus respectivas comunidades no tenían en cuenta otras cuestiones más del día a día de una comunidad como la de nuestro barrio; etc., etc. ¿Esos motivos eran quizás los obstáculos para que pudiéramos trabajar codo con codo?, ¿eran las razones para que una comunidad (no ya Hermandad, sino comunidad parroquial) como la nuestra no arrancase, no tuviese el recorrido que pudiera y debiera tener?.

Pues bien. Si queríamos un sacerdote diocesano: aquí está.

Si queríamos un sacerdote joven, criado y formado en nuestro tiempo: aquí lo tenemos.



Si queríamos un sacerdote de aquí, que hubiese visto cuando nació la suave luz del cielo de nuestra tierra, la misma que nosotros vimos: aquí trabajará con nosotros.



Si con lo que respecta a la Hermandad, queríamos a alguien que sintiese un escalofrío al ver la mirada de un Cristo muerto sobre un soberano paso barroco, y que se emocionase con una sentida "levanta", una dedicatoria irrepetible, una imagen de un penitente, un verso sentido, una saeta cortando el aire de la primavera de Écija. Ya llegó, ¿os parece buen curriculum cofrade el haber pertenecido a la Junta de la Hermandad del Amor, y ser hermano de Las Cigarreras, la Sagrada Cena, la Macarena, el Silencio, la Soledad de San Lorenzo, la Exaltación?: aquí está a nuestra disposición para ayudarnos.

Si queríamos a alguien formado, que llenase nuestro hueco y nuestras ansias de saber, fuera de un sermón al uso de cualquier misa, D. Pablo es ya reconocido orador y conferenciante en diversos temas y en diversos lugares de nuestra geografía.


Por todo ello, no podemos quedar en mal lugar. Su nombramiento ha sido muy acertado, quizás el mejor al que podíamos haber optado. Es justo lo que queríamos. No podemos fallarle en la dinamización de la vida de la Parroquia, es nuestro pastor y a él nos debemos. Respecto a él, lo quiere, nos quiere allí, hoy más que nunca, respondiendo a los retos de esta sociedad tan en decadencia cómo la época de crisis que nos está tocando vivir. No tenemos ninguna excusa. Ninguna.



Bienvenido D. Pablo a su Hermandad, bienvenido a su Parroquia, bienvenido a Écija, bienvenido a su casa.