RINCÓN POÉTICO
Dedicada a Pablo Gutiérrez Tagua
“Muchachos, al cielo con Ella”,
dijo Pablo el capataz;
“al cielo conmigo Pablo,
Ella debió contestar”.
Por la cuesta de San Gil
los costaleros cansados
y delante el capataz;
pero cogiendo la fuerza
para su misión acabar
mirando fijo a la Virgen.
Sólo la Virgen sabía
lo que el corazón decía
en aquel mirar sereno,
sereno sí, porque Pablo
yo creo presentía ya,
porque Ella se lo diría.
Por esa cuesta “empiná”,
que el al cielo la mandaba
y Ella a el se lo iba a llevar.
No hubo ningún cura a mano
¡pero si Tú, Madre mía
Tú lo habías “curao” ya!
al que honrado te llevaba
por Noble y Leal Ciudad.
Y miraba los perfiles
para que balcón no rozase
Tú figura virginal,
para que no se mueva un cirio
para que no se roce un varal.
De tu paso ¿Cómo Tú
Madre la más singular
de preparar a tu Hijo,
Tu Hijo y tu capataz
no te ibas a ocupar?
Por las calles ecijanas
lo ungiste con Tu mirar
le echaste tu bendición
porque de ángel su mirar
sólo piedras de la cuesta
de San Gil, pueden hablar.
El te confesó sus culpas,
cual teme todo mortal;
el contristo por la gracia
deseaba verte ya,
¡tantos años frente a Ti!
¡tantos años de capataz!
El te llevó hasta tu templo;
Tú en la puerta lo esperabas
“pa” recibirlo en la Gloria,
Todos te entran al templo,
pero el no pudo entrar;
por una vez más fue la Virgen
quién se llevó a su capataz.
“Muchachos al cielo con Ella”
al cielo conmigo Pablo;
entre rezos y murmullo
el aire pudo escuchar.
Y dentro del templo, el Cristo
muerto de amor por los hombres;
y, delante de su Madre
en la puerta de San Gil,
también muerto el capataz.
¿Por mi Madre tú viniste
a esta Noble y Leal Ciudad?
¿A mi Madre tú has llevado
el “mejó” de los “nacíos”,
con esto pudo pagar?
Dando a Pablo el primer puesto,
el cargo de capataz:
al pie de un paso de palio
venir su vida a acabar
“reventao” de emoción
su alma no pudo más.
Cumplida su misión ya,
en la puerta de San Gil
Pablo, aquel fiel capataz
la Virgen no te esperó
hasta estar dentro del templo
la Virgen no pudo más.
Y a las puertas de la Gloria salió,
no llena de luto,
¡la muerte de tu capataz!
salió de Reina y Majestad.
Cambió los cirios,
por corona y resplandor
a la Santísima Trinidad.
Y a las puertas de los cielos
radiante salió a esperar a
Pablo Gutiérrez Tagua,
a quién reservaba la honra de ser
por siempre el más grande capataz.
Este año un paso de palio
lazo negro llevará;
Écija, la antigua Astigi,
mi Noble y Leal Ciudad,
lágrimas sobre tu manto
Madre mía derramarás.
Pero la Virgen en el cielo
ya tiene a su capataz…..
Guadalupe Valpueta Gueto
Écija, Marzo-1975
Coronación de Espinas
Écija con fe divina
buscando su eterna luz,
hacia el Calvario camina
en la Pasión de Jesús-
Torre fiel en su doctrina
vuela en su cielo andaluz
como errante golondrina,
que quitara cada espina
de su martirio y su Cruz.
Al pasar por las esquinas
de San Gil a Peñaflor
sobrevuelan las golondrinas
arrancando las espinas
que coronan al Señor.
En la calle Caballeros,
adorando al redentor,
con fervor de costaleros
lo coronan los luceros
en el cielo de su amor.
Sobre sus torres divinas
en Vía crucis de fervor,
van volando golondrinas
para quitar las espinas
que coronan al Señor.
¿De qué santo campanario
llegarían las golondrinas
que quitaban las espinas
a su Cristo del Calvario...?
Pablo Anzur
Rincón Poético
Semana Santa... ¡Semana Santa!
Miércoles de pasión
en que Cristo se suspende
en una cruz de dolor.
Los músculos se contraen,
la carne huele a sudor
silencio de cera virgen
alumbra la procesión.
¡Cien penitentes descalzos,
cumplen con su obligación!
Las velas, suspenden lágrimas,
la noche sabe a oración,
San Gil ha buscado huerto
de una primavera en flor,
para decirle a su pueblo
¡Pueblo yo soy el amor!
Poeta: Antonio Garfias Rodríguez





