Carta del Albacea del Paso de Cristo
Dicen que en la vida se recuerdan más los malos momentos que los buenos. Y la verdad es que ninguno olvidaremos el mal rato que pasamos el año pasado al no poder realizar nuestra ansiada y deseada estación de penitencia.
Pero en el seno de la cuadrilla del Stmo. Cristo de la Salud, si será recordado gratamente por los actos conmemorativos de su XXV aniversario. Ese duro trabajo y esfuerzo realizado por todos, valió la pena. Y esos tres días de actos fueron gratificantes. A pesar de los problemas e imprevistos de última hora, se realizaron, y ahí quedaran en la historia de esta hermandad y de la cuadrilla del Señor de San Gil.
Nadie de los presentes podrá olvidar esa emotiva misa en la que antiguos y actuales costaleros rezaron ese sentido padre nuestro frente al Cristo.
O la magistral conferencia a cargo de dos grandes sabedores del mundo del costalero como nuestro arcipreste y párroco de Santiago D. Luís Rebolo González y del capataz sevillano D. Juan José Gómez.
Y de cómo disfrutamos de ese concierto con las bandas de Santo Rostro de Santaella y de Mª Santísima de la Palma. También hay que mencionar ese buen rato de convivencia que tuvimos antiguos y actuales costaleros con la junta de gobierno. Y sobre todo agradecer a la cuadrilla, casas colaboradoras y a esta Junta de Gobierno el hacer ese sueño realidad. GRACIAS.
Durante la misa de estos actos se realizó una ofrenda muy especial y fue la siguiente:
Señor de la Salud, delante de ti me encuentro un año más. Como tu bien sabes para mí este año es un año especial, y por ello esa plegaria que año tras año cada miércoles santo a ti te dedico cuando me voy a fajar, esa plegaria que mi padre; que también fue tu costalero, a mí entre susurros me supo enseñar. Hoy como ofrenda te voy a entregar.
Todos los costaleros tienen su ritual a la hora de vestirse .Pero el de mi padre era algo especial el cual, me decía antes de empezar que el señor de la salud mandaba dos ángeles del cielo para que no le faltara de “ná” a sus buenos costaleros. Y dicho esto se empezaba a vestir, con sus ropas de costalero, costalero de San Gil.
Después de ponerte tus pantalones, lo primero hijo mío:
Las zapatillas: siempre fuertes y presta que se escuche al rachear, tu paso firme y seguro, con fuerza y voluntad, como los dio nuestro señor Jesucristo que no supo dudar, cuando su padre le dijo: en una cruz clavado morirás.
Después tu camiseta: que con orgullo llevaras. Pues tu patria es San Gil, tu escudo la hermandad y tu himno, tu himno, vida mía; los rezos y plegarias que tantos ecijanos al señor le dan. Que viernes tras viernes no dudan en subir, la cuesta del “picaero”, para al Cristo moreno pedir, salud, salud para los suyos, para los que quieren, salud para la gente de buena voluntad.
Y ahora algo importante coje tu faja que te vas a fajar. Tu siempre tienes que recordar que la primera vuelta es la que aprieta, es la buena la que te va a fajar y piensa que el señor, sin faja se hecho la cruz a cuesta y hasta el monte Gólgota pudo llegar y esa cruz si que pesaba, mas que el paso, mucho mas.
Y si importante es la faja, igual es el costal. Siempre recto y bien “doblao”, ni una arruga ha de llevar y su morcilla bien “enrollá”, que cuando tu te la pongas como un guante te ha de quedar. Porque tu tarea es importante, a tu Cristo vas a ayudar a soportar el peso de esa cruz que entre todos le pusimos y que muy poquitos en su auxilio saldrán .Recuerda que si a tu hermano ayudas al Señor ayudaras.
Ya estas “preparao” para meterte debajo del paso: Tú siempre recto, firme, sin aflojar y escucha siempre atento la voz de tu capataz. Que llevas al Cristo moreno, que al pasar por las calles de su pueblo, derramando salud va. Ten presente que tu esfuerzo, él en cuenta lo tendrá.
Y si a tu cuello “dolorio” sangre le ves brotar, ten siempre presente que tu Cristo quiso derramar, la suya gota a gota y que en forma de vino beberás.
Y cuando las fuerzas te fallen, al ver otra vez la cuesta de San Gil al regresar, acuérdate de esas ancianas que casi sin poder andar, la suben con tal de ver a su cristo y poderle rezar.
Entrégale tu cuerpo, que el a ti te lo quiso entregar y que hoy en forma de pan comerás.
Y ya dentro en su templo cuando des la última arriá, mírale sus manos y sus pies, que llagas no veras, sino las flores mas bellas que puedas imaginar, como las que hoy luce en su altar. Como las que desprende su reina y madre de los dolores bajo palio al caminar.
Y cuando yo no este a tú vera y los problemas no te dejen vivir no lo dudes hijo mío, sube esa cuesta y ven a San Gil, que aquí en su Camarín, te espera ese amigo verdadero que siempre vela por ti
Y ya por último hijo mío ten siempre presente que tú fuiste “elegio” antes de nacer para llevar a este cristo moreno, y aunque pasen cien años; con orgullo y privilegio as de decir: que tú, eres costalero del Stmo Cristo de la Salud.
Jesús Álvarez Bermudo.
Costaleros del Stmo. Cristo de la Salud
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